Llevo más de una hora andando. Recordando todo lo que ha pasado en ese restaurante, lo patético que soy ahora mismo. Lo peor de todo Justin, es que no te has sabido defender.
¿Por qué no has dicho nada? aunque bueno, tampoco había mucho que decir. Si lo pensamos de ese modo, la hubiera cagado más. Lo único que se me hubiera pasado por la cabeza es decir la verdad y hubiera quedado más en ridículo delante de todos esos ojos que tenían la mirada puesta en nosotros, aunque a decir verdad… ¿quién no lo hubiera hecho?. Parecía la típica serie de risa, aunque os aseguro que estar en mi papel era lo peor. He perdido a ‘mi chica’ bueno, si así la podía llamar, realmente no teníamos nada. Era más que una amistad, eso seguro. Además... tenía planeado poder salir con ella ,y por culpa de Sam y su querida amiga todo se ha echado a perder. Hablando de Sam…¿por qué no me he separado de ella cuando me ha besado? Tendría que haberla separado… pero no he podido. O tal vez es que la deseé, tengo que admitir que esa chica me atrae… pero no, todo esto ya acabó.
¡A la mierda! No pienso volver a verlas en la vida, ellas no tienen nada que ver conmigo, lo único que pueden hacer es salir por donde han venido.
Miro hacia el frente y puedo ver la lujosa casa de Niall, mi querido amigo. Son las tres y media de la madrugada y me he plantado en su casa.
¿Para qué? Pues para matarle. Todo lo que ha pasado hoy ha sido su culpa, es un bocazas, no sabe mantener la boca cerrada. No pienso tocar al timbre. Sus padres no me dejarían entrar a estas horas de la noche y llamarían a los míos. En fin, no es una buena idea porque ellos creen que estoy dormido. Y ojala lo hubiera estado y todo esto fuera sólo un maldito sueño. Gracias a Dios, el viejo truco de poner la almohada tapada, siempre funciona. Cojo la llave del garaje, sí… Niall me la dio por si algún día necesitaba su ayuda, él también tiene la mía. Pero ahora mismo se puede arrepentir de habérmela dado. Levanto un poco la puerta del garaje haciendo que un sonido chirriante ocupe todas las calles. Maldigo por lo bajo mientras veo como unas cuantas luces de la casa de al lado se encienden. Posiblemente pensarán que soy un ladrón y tendremos la noche formada. Me meto lo más rápido que puedo dentro del garaje y antes de que los vecinos se asomen opto por cerrarlo de un ligero golpe. A pesar de que el sonido chirriante ha vuelto a invadir todo el silencio que había, empiezo a caminar procurando no hacer mucho ruido. Me conozco la casa de Niall como la palma de mi mano, pero me llevaría un chasco si su madre hubiera cambiado las cosas de sitio. Colecciona muchos jarrones y le encanta modificar su casa. Niall y yo nos hemos cargado más de uno así que no me extrañaría que con mi torpeza tropezara con otro. Antes de acercarme a las escaleras se me ocurre una idea perfecta como venganza… Me dirijo a la cocina rezando para no emitir ningún ruido y una vez que estoy allí abro la nevera. Cojo una botella de agua fría, muy fría, y sonrío mientras la vuelvo a cerrar. Tal vez no sea la idea más creativa, ni tampoco el plan más ingenioso, pero lo que está claro es que a Niall no le gustará demasiado. Más bien le sentará como un baño de agua fría, y nunca mejor dicho.
Subo las escaleras que llevan a la segunda planta de la casa con la botella en la mano, y una vez arriba intento descifrar, bajo la luz de la luna que entra por la ventana del pasillo, cuál era la puerta de la habitación de mi amigo. Y ahí está. A paso ligero entro en la habitación y cierro la puerta, apoyándome en esta. Un suspiro sale de mi boca. Bien Justin, no te has cargado absolutamente nada. Eres un ninja.
Enciendo la luz de su habitación y veo como el pelo rubio de Niall sobresale de la manta. Me acerco sigilosamente, aunque de todas formas no hay peligro, cuando él duerme profundamente hace falta una orquesta para despertarle.
— Lo siento… — susurro — Bueno… en realidad no.
Y sin pensármelo dos veces vuelco la botella de agua fría en la cara de Niall, empapándolo por completo. Se sobresalta y se incorpora rápidamente. Está respirando demasiado rápido. Se levanta de la cama sin saber dónde está y yo empiezo a reírme de una forma un tanto exagerada. Sus hermosos calzoncillos blancos de lunares negros, me encanta. Parece un dálmata.
— ¡¿Qué haces aquí?! — Grita. Le chorrea agua del pelo y casi parece que tiembla. — Eres un imbécil. ¡Me has empapado con agua congelada!
— El imbécil aquí eres tú — reprocho.
— Ah, claro, ya entiendo... estás aquí para contarme como el señorito disfrutó, ¿no? — Suelta con sorna.
— No — contesto seco — Por tú culpa no he podido, es más... tú eres el que ha destruido la noche ¡imbécil! ¡¿Cómo se te ocurre, Niall?! ¿No sabes mantener la boca cerrada ni un segundo? — Le empujo y cae sentado sobre la cama. — ¿Por qué cojones tienes que estropearme siempre los planes?
— Los planes te los has estropeado tú solo, Justin — responde de forma pausada. ¿Cómo me puede estar diciendo esto? Justin, relájate.
— ¿Pero qué estás diciendo Niall? ¿Por qué le dijiste a…? — Me detengo. No recuerdo bien su nombre…
Él me mira confuso durante un segundo, intentando adivinar a quién me refiero. Alza las cejas en gesto de asombro cuando se da cuenta de que hablo de una de las putitas.
— Rikki, Justin. Se llama Rikki.
— Sí, eso… ¿Cómo fuiste capaz de soltárselo todo?
— Justin, tú no me dijiste en ningún momento en que yo tuviera que callarme todo eso.
— ¡Es que se supone que era obvio, Niall! Pero como siempre tú has tenido que cagarla. — chillo. Estoy alterándome demasiado, quizá debería frenarme un poco.
— ¡Baja la voz! — Se levanta de repente y me empuja.
— Me has jodido Niall, me has jodido pero bien — Me dirijo a la puerta pero su voz me detiene.
— No, en realidad te he hecho dos favores — dice mientras se vuelve a tumbar en la cama como si nada, dispuesto a seguir durmiendo.
— ¿Favores? — río irónico. — ¿Qué favores, Niall?
— El primero… no tener que estar con doña muñeca de porcelana — musita de forma burlona. Lo fulmino con la mirada y me acerco a él a paso ligero.
¿Cómo la ha llamado?
— Niall, ¿quieres que te presente a mi amigo? — le pregunto enseñándole uno de mis puños.
— No serías capaz — tranquilamente vuelve a reposar la cabeza y se cubre de nuevo con las sábanas.. ¿Quién es este y dónde está Niall? ¿qué han hecho con él?
— Y el segundo… — Bosteza. — Es una forma de poder progresar con Sam — sonríe pícaro y voltea sobre el colchón, dándome la espalda.
— ¿Pero que progreso ni que progresa, Niall? ¿qué mosca te ha picado? — Escucho unas carcajadas por su parte
— Aquí el que está empezando a colarse eres tú. — espeto. — Esa tal Rikki empieza a tenerte loco, y viendo el trabajo que tiene, cuidado no venga un tío mejor que tú y acabe robándotela como pasó con Natalie. ¿Recuerdas? Eres don tímido. — Suelto unas pequeñas carcajadas mientras observo como Niall se levanta.
— Bieber, lárgate.
— ¿Me estás echando?
— Vete, por favor — Me empuja ligeramente guiándome hacia la puerta. — Buenas noches.
Esas son las últimas palabras que escucho, ya que me ha sacado de su habitación.
¿Por qué no has dicho nada? aunque bueno, tampoco había mucho que decir. Si lo pensamos de ese modo, la hubiera cagado más. Lo único que se me hubiera pasado por la cabeza es decir la verdad y hubiera quedado más en ridículo delante de todos esos ojos que tenían la mirada puesta en nosotros, aunque a decir verdad… ¿quién no lo hubiera hecho?. Parecía la típica serie de risa, aunque os aseguro que estar en mi papel era lo peor. He perdido a ‘mi chica’ bueno, si así la podía llamar, realmente no teníamos nada. Era más que una amistad, eso seguro. Además... tenía planeado poder salir con ella ,y por culpa de Sam y su querida amiga todo se ha echado a perder. Hablando de Sam…¿por qué no me he separado de ella cuando me ha besado? Tendría que haberla separado… pero no he podido. O tal vez es que la deseé, tengo que admitir que esa chica me atrae… pero no, todo esto ya acabó.
¡A la mierda! No pienso volver a verlas en la vida, ellas no tienen nada que ver conmigo, lo único que pueden hacer es salir por donde han venido.
Miro hacia el frente y puedo ver la lujosa casa de Niall, mi querido amigo. Son las tres y media de la madrugada y me he plantado en su casa.
¿Para qué? Pues para matarle. Todo lo que ha pasado hoy ha sido su culpa, es un bocazas, no sabe mantener la boca cerrada. No pienso tocar al timbre. Sus padres no me dejarían entrar a estas horas de la noche y llamarían a los míos. En fin, no es una buena idea porque ellos creen que estoy dormido. Y ojala lo hubiera estado y todo esto fuera sólo un maldito sueño. Gracias a Dios, el viejo truco de poner la almohada tapada, siempre funciona. Cojo la llave del garaje, sí… Niall me la dio por si algún día necesitaba su ayuda, él también tiene la mía. Pero ahora mismo se puede arrepentir de habérmela dado. Levanto un poco la puerta del garaje haciendo que un sonido chirriante ocupe todas las calles. Maldigo por lo bajo mientras veo como unas cuantas luces de la casa de al lado se encienden. Posiblemente pensarán que soy un ladrón y tendremos la noche formada. Me meto lo más rápido que puedo dentro del garaje y antes de que los vecinos se asomen opto por cerrarlo de un ligero golpe. A pesar de que el sonido chirriante ha vuelto a invadir todo el silencio que había, empiezo a caminar procurando no hacer mucho ruido. Me conozco la casa de Niall como la palma de mi mano, pero me llevaría un chasco si su madre hubiera cambiado las cosas de sitio. Colecciona muchos jarrones y le encanta modificar su casa. Niall y yo nos hemos cargado más de uno así que no me extrañaría que con mi torpeza tropezara con otro. Antes de acercarme a las escaleras se me ocurre una idea perfecta como venganza… Me dirijo a la cocina rezando para no emitir ningún ruido y una vez que estoy allí abro la nevera. Cojo una botella de agua fría, muy fría, y sonrío mientras la vuelvo a cerrar. Tal vez no sea la idea más creativa, ni tampoco el plan más ingenioso, pero lo que está claro es que a Niall no le gustará demasiado. Más bien le sentará como un baño de agua fría, y nunca mejor dicho.
Subo las escaleras que llevan a la segunda planta de la casa con la botella en la mano, y una vez arriba intento descifrar, bajo la luz de la luna que entra por la ventana del pasillo, cuál era la puerta de la habitación de mi amigo. Y ahí está. A paso ligero entro en la habitación y cierro la puerta, apoyándome en esta. Un suspiro sale de mi boca. Bien Justin, no te has cargado absolutamente nada. Eres un ninja.
Enciendo la luz de su habitación y veo como el pelo rubio de Niall sobresale de la manta. Me acerco sigilosamente, aunque de todas formas no hay peligro, cuando él duerme profundamente hace falta una orquesta para despertarle.
— Lo siento… — susurro — Bueno… en realidad no.
Y sin pensármelo dos veces vuelco la botella de agua fría en la cara de Niall, empapándolo por completo. Se sobresalta y se incorpora rápidamente. Está respirando demasiado rápido. Se levanta de la cama sin saber dónde está y yo empiezo a reírme de una forma un tanto exagerada. Sus hermosos calzoncillos blancos de lunares negros, me encanta. Parece un dálmata.
— ¡¿Qué haces aquí?! — Grita. Le chorrea agua del pelo y casi parece que tiembla. — Eres un imbécil. ¡Me has empapado con agua congelada!
— El imbécil aquí eres tú — reprocho.
— Ah, claro, ya entiendo... estás aquí para contarme como el señorito disfrutó, ¿no? — Suelta con sorna.
— No — contesto seco — Por tú culpa no he podido, es más... tú eres el que ha destruido la noche ¡imbécil! ¡¿Cómo se te ocurre, Niall?! ¿No sabes mantener la boca cerrada ni un segundo? — Le empujo y cae sentado sobre la cama. — ¿Por qué cojones tienes que estropearme siempre los planes?
— Los planes te los has estropeado tú solo, Justin — responde de forma pausada. ¿Cómo me puede estar diciendo esto? Justin, relájate.
— ¿Pero qué estás diciendo Niall? ¿Por qué le dijiste a…? — Me detengo. No recuerdo bien su nombre…
Él me mira confuso durante un segundo, intentando adivinar a quién me refiero. Alza las cejas en gesto de asombro cuando se da cuenta de que hablo de una de las putitas.
— Rikki, Justin. Se llama Rikki.
— Sí, eso… ¿Cómo fuiste capaz de soltárselo todo?
— Justin, tú no me dijiste en ningún momento en que yo tuviera que callarme todo eso.
— ¡Es que se supone que era obvio, Niall! Pero como siempre tú has tenido que cagarla. — chillo. Estoy alterándome demasiado, quizá debería frenarme un poco.
— ¡Baja la voz! — Se levanta de repente y me empuja.
— Me has jodido Niall, me has jodido pero bien — Me dirijo a la puerta pero su voz me detiene.
— No, en realidad te he hecho dos favores — dice mientras se vuelve a tumbar en la cama como si nada, dispuesto a seguir durmiendo.
— ¿Favores? — río irónico. — ¿Qué favores, Niall?
— El primero… no tener que estar con doña muñeca de porcelana — musita de forma burlona. Lo fulmino con la mirada y me acerco a él a paso ligero.
¿Cómo la ha llamado?
— Niall, ¿quieres que te presente a mi amigo? — le pregunto enseñándole uno de mis puños.
— No serías capaz — tranquilamente vuelve a reposar la cabeza y se cubre de nuevo con las sábanas.. ¿Quién es este y dónde está Niall? ¿qué han hecho con él?
— Y el segundo… — Bosteza. — Es una forma de poder progresar con Sam — sonríe pícaro y voltea sobre el colchón, dándome la espalda.
— ¿Pero que progreso ni que progresa, Niall? ¿qué mosca te ha picado? — Escucho unas carcajadas por su parte
— Aquí el que está empezando a colarse eres tú. — espeto. — Esa tal Rikki empieza a tenerte loco, y viendo el trabajo que tiene, cuidado no venga un tío mejor que tú y acabe robándotela como pasó con Natalie. ¿Recuerdas? Eres don tímido. — Suelto unas pequeñas carcajadas mientras observo como Niall se levanta.
— Bieber, lárgate.
— ¿Me estás echando?
— Vete, por favor — Me empuja ligeramente guiándome hacia la puerta. — Buenas noches.
Esas son las últimas palabras que escucho, ya que me ha sacado de su habitación.
Nunca antes me había imaginado a Niall de esta manera, puede que me haya pasado con lo que le he dicho… ¿no?
Igual sacarle el tema de Natalie ha sido demasiado… él estaba muy pillado por esa chica. Y yo… yo también quiero sentir eso por alguien, quiero estar igual de enamorado que lo estaba él y creo que Brooke es la chica perfecta. O al menos lo era, antes de todo esto. Ahora además de pensar en cómo volver a estar bien con mi mejor amigo, también tendré que preocuparme de cómo recuperarla a ella. Perfecto.
Que él lecontara eso a Rikki me ha dado mucha rabia. Era mi noche, se supone que hoy tenía que triunfar, pero siempre que quiero algo, acaba convirtiéndose en uno de mis sueños.
Pero realmente tiene razón, bueno… no del todo… o sí… ¡No lo sé!
Es cierto que Brooke es como una muñeca, pero..es mía, es mi muñeca.
Mis padres están demasiado orgullosos de mi, me la presentaron ellos, mi padre y el suyo tienen unos negocios entre manos. Papá me comentó que si fuera mi novia o algo por el estilo, los negocios se cumplirían mucho más rápido, sí… hay dinero en juego. Pero, siendo realistas, la gran mayoría de las cosas en la vida se hacen por dinero,
Por una parte me negaba a hacerlo… no tengo por qué comprometerme con Brooke ni salir con ella porque mis padres quieran, pero cuando la vi... todo cambió. Su cuerpo era perfecto, es verdad que no es demasiado inteligente, y bueno todo el día habla de lo maravilloso que es su peinado, o de lo que se compra en el centro comercial o simplemente de su nuevo color de uñas. Pero supongo que me gusta. O al menos hasta hace exactamente diez minutos me gustaba. El único problema que le veo a todo esto, es que también he pensado en el perfecto cuerpo de Sam durante toda la cita. Y también desde hace un par de días. Bah, seguro que es simplemente me atormenta la idea de no haber podido acostarme con ella con lo mucho que lo deseo.
Además, Bieber, todo el mundo sabe que si le plantas cara a tus padres vas a salir perdiendo. En fin… como siempre el cerebro te ha llevado por otro camino que ahora no tiene nada que ver con lo que está pasando.
Niall… ¿Le habré hecho daño? Yo sé mejor que nadie que el problema de que sea tan vergonzoso le ha afectado en muchas ocasiones. Quiero ayudarle porque generalmente a las chicas les aburren los tímidos. Mierda, sacarle el tema de Natalie ha sido demasiado.
Camino por la calle y le pego una patada a la lata de coca cola que me encuentro en frente de la entrada principal de la casa de Niall. Estoy seguro que nose habrá acordado de llevarla a la basura. Saco mi Iphone y miro la hora, las cinco de la mañana. Es perfecto… una noche más sin dormir y encima, estoy peleado con mi mejor amigo. Soy un desastre. Miro los mensajes y sonrío al recordar todos los absurdos mensajes que me mando con él, es algo patético, pero así somos nosotros.
Igual sacarle el tema de Natalie ha sido demasiado… él estaba muy pillado por esa chica. Y yo… yo también quiero sentir eso por alguien, quiero estar igual de enamorado que lo estaba él y creo que Brooke es la chica perfecta. O al menos lo era, antes de todo esto. Ahora además de pensar en cómo volver a estar bien con mi mejor amigo, también tendré que preocuparme de cómo recuperarla a ella. Perfecto.
Que él lecontara eso a Rikki me ha dado mucha rabia. Era mi noche, se supone que hoy tenía que triunfar, pero siempre que quiero algo, acaba convirtiéndose en uno de mis sueños.
Pero realmente tiene razón, bueno… no del todo… o sí… ¡No lo sé!
Es cierto que Brooke es como una muñeca, pero..es mía, es mi muñeca.
Mis padres están demasiado orgullosos de mi, me la presentaron ellos, mi padre y el suyo tienen unos negocios entre manos. Papá me comentó que si fuera mi novia o algo por el estilo, los negocios se cumplirían mucho más rápido, sí… hay dinero en juego. Pero, siendo realistas, la gran mayoría de las cosas en la vida se hacen por dinero,
Por una parte me negaba a hacerlo… no tengo por qué comprometerme con Brooke ni salir con ella porque mis padres quieran, pero cuando la vi... todo cambió. Su cuerpo era perfecto, es verdad que no es demasiado inteligente, y bueno todo el día habla de lo maravilloso que es su peinado, o de lo que se compra en el centro comercial o simplemente de su nuevo color de uñas. Pero supongo que me gusta. O al menos hasta hace exactamente diez minutos me gustaba. El único problema que le veo a todo esto, es que también he pensado en el perfecto cuerpo de Sam durante toda la cita. Y también desde hace un par de días. Bah, seguro que es simplemente me atormenta la idea de no haber podido acostarme con ella con lo mucho que lo deseo.
Además, Bieber, todo el mundo sabe que si le plantas cara a tus padres vas a salir perdiendo. En fin… como siempre el cerebro te ha llevado por otro camino que ahora no tiene nada que ver con lo que está pasando.
Niall… ¿Le habré hecho daño? Yo sé mejor que nadie que el problema de que sea tan vergonzoso le ha afectado en muchas ocasiones. Quiero ayudarle porque generalmente a las chicas les aburren los tímidos. Mierda, sacarle el tema de Natalie ha sido demasiado.
Camino por la calle y le pego una patada a la lata de coca cola que me encuentro en frente de la entrada principal de la casa de Niall. Estoy seguro que nose habrá acordado de llevarla a la basura. Saco mi Iphone y miro la hora, las cinco de la mañana. Es perfecto… una noche más sin dormir y encima, estoy peleado con mi mejor amigo. Soy un desastre. Miro los mensajes y sonrío al recordar todos los absurdos mensajes que me mando con él, es algo patético, pero así somos nosotros.
• Niall, siento mucho lo de esta noche. Llámame cuando te despiertes.
Observo durante un par de minutos el mensaje. ¿Lo envío? ¿No lo envío?. Posiblemente ahora viene la parte en la que me tengo que comer la cabeza… pero ¿por qué no?
‘Quien no arriesga no gana’.
Una frase muy utilizada pero que pocas veces me he atrevido a obedecer. Cierro los ojos y sin pensarlo, el dedo está tocando la pantalla del Iphone. Mensaje Enviado. Ahora sólo queda esperar. Esperar a que él pueda aceptar mis disculpas. Le estaré esperando. Él siempre me espera a mi.
Observo durante un par de minutos el mensaje. ¿Lo envío? ¿No lo envío?. Posiblemente ahora viene la parte en la que me tengo que comer la cabeza… pero ¿por qué no?
‘Quien no arriesga no gana’.
Una frase muy utilizada pero que pocas veces me he atrevido a obedecer. Cierro los ojos y sin pensarlo, el dedo está tocando la pantalla del Iphone. Mensaje Enviado. Ahora sólo queda esperar. Esperar a que él pueda aceptar mis disculpas. Le estaré esperando. Él siempre me espera a mi.
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