Las chicas, Sam y Rikki, se encuentran ahora mismo bailando encima de la barra. El Black Diamond está arrebatado de gente. Hombres que las miran a ellas y al resto de chicas que bailan, deseosos por poder acercarse a ellas y acariciarlas. Llevan ya más de media hora ahí encima, moviéndose al ritmo de la música con los pasos de la coreografía que tantas veces han ensayado. De vez en cuando se miran entre ellas, para decirse con la mirada que aunque se sientan cansadas y aburridas, deben seguir adelante. Aunque ya no se menean con la misma sensualidad que al principio, siguen siendo el centro de todos los piropos que se escuchan por debajo de la ruidosa música.
Justo cuando ellas estaban demasiado cansadas e iban a bajarse para comenzar con el servicio de camareras, vieron aparecer a lo lejos entrando por la puerta, a dos chicos de unos dieciocho o diecinueve años. Uno era rubio, muy rubio, mientras que el otro tenía el pelo un poco más oscuro, peinado con un flequillo hacia el lado. Rikki y Sam se miraron cómplices y en seguida volvieron a fijar sus miradas en ellos. A pesar de que han distraído un poco su atención siguen bailando, ahora con muchas más ganas que antes. No quieren pasar indiferentes para ellos. Ambas han pensado lo mismo, podría estar bien llevárselos a las zonas de reserva y conseguir propinas extra después de acostarse con ellos. A juzgar por el polo de Ralph Lauren que lleva uno de ellos, parecen bien acomodados económicamente. Tal y como querían, consiguen llamar la atención de esos dos chicos. Rikki se fija en el del flequillo, y observa que tiene la mirada puesta en Sam, observando como su amiga baila mientras se muerde el labio, devorándola con la mirada. Entonces Rikki gira la cabeza hacia su mejor amiga, y puede ver que al mismo tiempo que baila también tiene la mirada puesta en ese chico, sonriendo provocadoramente y exagerando sus movimientos de cadera. Rikki sonríe divertida y ella fija la mirada en el amigo del chico del flequillo. Es guapo, muy guapo, pero se comporta de una forma extraña. Parece nervioso y mira constantemente hacia los lados, como si jamás hubiera estado en un lugar como ese. Está sentado en una silla, agitando la pierna. Da la impresión de que no sabe qué hacer. La morena decide dar un paso más y baja de la barra para acercarse a él y llamar su atención.
Al pasar entre el público muchos hombres se acercan a ella para manosearla, mientras ella avanza sin dejar de contonearse al ritmo de la música. Una cualidad de Rikki es que jamás se avergüenza de hacer algo si de verdad le apetece. Y ese rubio le apetece, y mucho. Niall se da cuenta de que esa morena despampanante se acerca bailando provocadoramente hacia él, y de repente le entran ganas de que se abra un agujero en el suelo, y la tierra lo trague. Intenta disimular mirando hacia los lados, haciendo como que no sabe que ella se está acercando. Escucha de fondo las risas y los ánimos que le está dando Justin. Cuando Rikki ya está lo suficientemente cerca, la mira a los ojos y se da cuenta de que es muy hermosa. Sus mejillas comienzan a enrojecerse, y los latidos de su corazón se triplican cuando ella comienza a bailar muy pegada a él, acariciándole lentamente las piernas. Rikki ríe algo divertida al ver la expresión de su cara, da la impresión de que no puede respirar. Ella sube despacio las manos por su pecho, y cuando ha llegado al cuello aprovecha para quitarle una bufanda que lleva puesta, y se la coloca a sí misma alrededor de los hombres mientras le sonríe, mirándolo fijamente a los ojos. La morena se acerca a su cuello sin apartar las manos de su pecho. Escucha las risas del amigo del flequillo, y también algunos comentarios que los otros hombres hacen acerca de esa escena que están dando.
Justo cuando ellas estaban demasiado cansadas e iban a bajarse para comenzar con el servicio de camareras, vieron aparecer a lo lejos entrando por la puerta, a dos chicos de unos dieciocho o diecinueve años. Uno era rubio, muy rubio, mientras que el otro tenía el pelo un poco más oscuro, peinado con un flequillo hacia el lado. Rikki y Sam se miraron cómplices y en seguida volvieron a fijar sus miradas en ellos. A pesar de que han distraído un poco su atención siguen bailando, ahora con muchas más ganas que antes. No quieren pasar indiferentes para ellos. Ambas han pensado lo mismo, podría estar bien llevárselos a las zonas de reserva y conseguir propinas extra después de acostarse con ellos. A juzgar por el polo de Ralph Lauren que lleva uno de ellos, parecen bien acomodados económicamente. Tal y como querían, consiguen llamar la atención de esos dos chicos. Rikki se fija en el del flequillo, y observa que tiene la mirada puesta en Sam, observando como su amiga baila mientras se muerde el labio, devorándola con la mirada. Entonces Rikki gira la cabeza hacia su mejor amiga, y puede ver que al mismo tiempo que baila también tiene la mirada puesta en ese chico, sonriendo provocadoramente y exagerando sus movimientos de cadera. Rikki sonríe divertida y ella fija la mirada en el amigo del chico del flequillo. Es guapo, muy guapo, pero se comporta de una forma extraña. Parece nervioso y mira constantemente hacia los lados, como si jamás hubiera estado en un lugar como ese. Está sentado en una silla, agitando la pierna. Da la impresión de que no sabe qué hacer. La morena decide dar un paso más y baja de la barra para acercarse a él y llamar su atención.
Al pasar entre el público muchos hombres se acercan a ella para manosearla, mientras ella avanza sin dejar de contonearse al ritmo de la música. Una cualidad de Rikki es que jamás se avergüenza de hacer algo si de verdad le apetece. Y ese rubio le apetece, y mucho. Niall se da cuenta de que esa morena despampanante se acerca bailando provocadoramente hacia él, y de repente le entran ganas de que se abra un agujero en el suelo, y la tierra lo trague. Intenta disimular mirando hacia los lados, haciendo como que no sabe que ella se está acercando. Escucha de fondo las risas y los ánimos que le está dando Justin. Cuando Rikki ya está lo suficientemente cerca, la mira a los ojos y se da cuenta de que es muy hermosa. Sus mejillas comienzan a enrojecerse, y los latidos de su corazón se triplican cuando ella comienza a bailar muy pegada a él, acariciándole lentamente las piernas. Rikki ríe algo divertida al ver la expresión de su cara, da la impresión de que no puede respirar. Ella sube despacio las manos por su pecho, y cuando ha llegado al cuello aprovecha para quitarle una bufanda que lleva puesta, y se la coloca a sí misma alrededor de los hombres mientras le sonríe, mirándolo fijamente a los ojos. La morena se acerca a su cuello sin apartar las manos de su pecho. Escucha las risas del amigo del flequillo, y también algunos comentarios que los otros hombres hacen acerca de esa escena que están dando.
— Soy Rikki… — susurra sensualmente cuando está lo suficientemente cerca de su oído. Niall siente como todo su cuerpo arde… siente que va a morirse de vergüenza. Está comportándose como un auténtico atontado. Pero eso no hace que Rikki se aleje, sino que se divierta con toda esta situación. Acerca sus labios al cuello del rubio y lo muerde sin apretar demasiado, pero dejándole una pequeña marca.
— N…Ni…all. Niall. — consigue musitar él. Rikki todavía sigue entretenida en su cuello. Cuando finalmente decide apartarse, él suspira de alivio y mira preocupado hacia los lados. Ya casi nadie está prestando atención, todos prefieren fijarse en la otra chica que todavía sigue bailando en la barra. La misma chica que su mejor amigo se está comiendo con la mirada.
Rikki por fin aparta las manos de su pecho y se aleja de él. Antes de voltear le lanza una última sonrisa acompañada de un guiño. Posteriormente, ella sonríe a algún chico que también hay por ahí. Su amiga, la otra morena, la ayuda a subir a la barra otra vez, y ambas comienzan a bailar pegadas, haciendo que ahora los silbidos de los hombres que las miran sean ensordecedores.
Niall aparta su vista de ella y la fija en Justin, quien lo mira divertido y con una expresión de burla.
— N…Ni…all. Niall. — consigue musitar él. Rikki todavía sigue entretenida en su cuello. Cuando finalmente decide apartarse, él suspira de alivio y mira preocupado hacia los lados. Ya casi nadie está prestando atención, todos prefieren fijarse en la otra chica que todavía sigue bailando en la barra. La misma chica que su mejor amigo se está comiendo con la mirada.
Rikki por fin aparta las manos de su pecho y se aleja de él. Antes de voltear le lanza una última sonrisa acompañada de un guiño. Posteriormente, ella sonríe a algún chico que también hay por ahí. Su amiga, la otra morena, la ayuda a subir a la barra otra vez, y ambas comienzan a bailar pegadas, haciendo que ahora los silbidos de los hombres que las miran sean ensordecedores.
Niall aparta su vista de ella y la fija en Justin, quien lo mira divertido y con una expresión de burla.
— ¿Qué pasa? — pregunta el rubio de mal humor.
— Nada nada… — Justin no puede evitar soltar una sonora carcajada que hace que su amigo se enfurezca aún más.
— Olvídate, me largo. — Y dicho esto Niall se levantó de la silla en la que estaba y se dirigió a la puerta a paso acelerado. Justin rápidamente se levantó también para seguirle, aunque le fue un poco difícil seguir su ritmo, ya que tenía que esquivar a todos los chicos que había allí dentro.
— Nada nada… — Justin no puede evitar soltar una sonora carcajada que hace que su amigo se enfurezca aún más.
— Olvídate, me largo. — Y dicho esto Niall se levantó de la silla en la que estaba y se dirigió a la puerta a paso acelerado. Justin rápidamente se levantó también para seguirle, aunque le fue un poco difícil seguir su ritmo, ya que tenía que esquivar a todos los chicos que había allí dentro.
|| Justin ||
Empiezo a moverme entre la gente, no puedo dejar que Niall se vaya, le necesito aquí conmigo. Primero por que yo no puedo hacer esto solo, es mi mejor amigo, le necesito a mi lado y aunque suene bastante raro lo que estoy pensando, a él esto también le puede servir de algo. Llevo prácticamente toda la vida con, Niall es un chico demasiado tímido e inseguro de si mismo siempre se ha visto acomplejado por los demás, como si él, no fuera importante, o lo fuera menos que ellos.
Sacudo la cabeza mientras veo como Niall está empezando a caminar mucho más rápido que antes, así que me dispongo a acelerar yo también. En un abrir y cerrar de ojos ya lo he alcanzado, así que no dudo ni un instante en agarrarle del brazo.
— ¿Qué pretendes? — Le giro con un poco de fuerza ya que él se ha puesto tenso al notar una mano en su brazo
— ¿No lo ves? — Dice mientras se dispone otra vez a andar. Se como pararle, siempre utilizo ese arma. Niall es una persona que se deja llevar muy fácilmente, solamente para poder ‘encajar’ en un grupo, y aunque puede que parezca de mala persona, todo esto lo hago por su bien. No me gusta ver como un ligue de mi amigo se va por la borda por una cosa tan simple como la timidez.
— Eh tú — Él se para y gira un poco el cuello para escucharme — ¿Qué te pasa gallito? — Hago una pequeña pausa — ¿Ya te has asustado? ¿No tienes valor de entrar allí dentro y pegarle un buen polvo?
— ¿Sabes? Al menos yo puedo decir que una se ha fijado en mí — contesta inseguro — ¿Por qué a ti no te han tirado la caña Bieber? — dice con algo de burla.
— ¿Perdona? — río irónico — yo a esa morena que bailaba la tengo en el bote.
— Si tan seguro estas de eso, ¿por qué no entras y vas a hablar con ella? — no pensé que Niall fuera a defenderse así, es más no esperaba esa su contestación.
— Perfecto — sentencio — Entremos dentro , te demostraré de lo que estoy hecho. Resopla y pasa por mi lado para volver a entrar en el bar, ya lo tengo donde quería.
— Niall — se gira — Espero que aprendas. — niega con la cabeza y sigue caminando como si nada. Ahora el único problema que tengo que solucionar es como entrarle, ¿qué le digo?. Bieber no pasa nada, estás hecho un galán… sí, la tienes en el bote.
Sacudo la cabeza mientras veo como Niall está empezando a caminar mucho más rápido que antes, así que me dispongo a acelerar yo también. En un abrir y cerrar de ojos ya lo he alcanzado, así que no dudo ni un instante en agarrarle del brazo.
— ¿Qué pretendes? — Le giro con un poco de fuerza ya que él se ha puesto tenso al notar una mano en su brazo
— ¿No lo ves? — Dice mientras se dispone otra vez a andar. Se como pararle, siempre utilizo ese arma. Niall es una persona que se deja llevar muy fácilmente, solamente para poder ‘encajar’ en un grupo, y aunque puede que parezca de mala persona, todo esto lo hago por su bien. No me gusta ver como un ligue de mi amigo se va por la borda por una cosa tan simple como la timidez.
— Eh tú — Él se para y gira un poco el cuello para escucharme — ¿Qué te pasa gallito? — Hago una pequeña pausa — ¿Ya te has asustado? ¿No tienes valor de entrar allí dentro y pegarle un buen polvo?
— ¿Sabes? Al menos yo puedo decir que una se ha fijado en mí — contesta inseguro — ¿Por qué a ti no te han tirado la caña Bieber? — dice con algo de burla.
— ¿Perdona? — río irónico — yo a esa morena que bailaba la tengo en el bote.
— Si tan seguro estas de eso, ¿por qué no entras y vas a hablar con ella? — no pensé que Niall fuera a defenderse así, es más no esperaba esa su contestación.
— Perfecto — sentencio — Entremos dentro , te demostraré de lo que estoy hecho. Resopla y pasa por mi lado para volver a entrar en el bar, ya lo tengo donde quería.
— Niall — se gira — Espero que aprendas. — niega con la cabeza y sigue caminando como si nada. Ahora el único problema que tengo que solucionar es como entrarle, ¿qué le digo?. Bieber no pasa nada, estás hecho un galán… sí, la tienes en el bote.
|| Sam ||
Lo busco por todo, por todos los rincones del local... pero no lo encuentro. Ni a él ni a su amigo. Las ganas de bailar se me han quitado de golpe, por un momento pensé que esta noche no tendría que hacerlo con un cuarentón desesperado. Además de poder ganar dinero, hubiera disfrutado como nunca, o al menos mucho más que otras noches. Miro a mi amiga, que sigue bailando con una sonrisa enorme en la cara, la envidio No es una envidia mala, todo lo contrarío, me gustaría tener su don, todo lo que quiere lo consigue. Es muy lanzada con sus propósitos sin embargo a mí, me cuesta más arrancar y por culpa de eso ahora nunca podré saber ni cuál es su nombre ni como se maneja en la cama. Eres tonta. Muy tonta.
— ¿Quieres parar? — Rikki se acerca a mí, sacándome de mis pensamientos. Se restriega por mi cuerpo para seguir moviéndose al ritmo de la música
— Sí, por favor, vamos a servir — ella no tarda ni un segundo en agarrarme del brazo para llevarme fuera de la barra, y entramos dentro del vestuario para descansar, aunque sólo sean cinco minutos.
— Buf, estoy reventada — Yo no contesto, no tengo ganas de hacerlo… se me han quitado las ganas de todo — ¿Te encuentras bien?
— Eh… claro — le sonrío y finalmente salgo de nuestro vestuario. ¿Para que me voy a quedar dentro si sé lo que va pasar? Sé que lo único que quiere es ayudarme, pero aún así no tengo ganas de sermones. Me dirijo a la barra y cojo una bandeja de color negro, ahora es el peor momento de la noche… si bailar delante de los hombres con barba y puro es horroroso, que te toquen sin que tú puedas decirles nada, es peor.
— Sí, por favor, vamos a servir — ella no tarda ni un segundo en agarrarme del brazo para llevarme fuera de la barra, y entramos dentro del vestuario para descansar, aunque sólo sean cinco minutos.
— Buf, estoy reventada — Yo no contesto, no tengo ganas de hacerlo… se me han quitado las ganas de todo — ¿Te encuentras bien?
— Eh… claro — le sonrío y finalmente salgo de nuestro vestuario. ¿Para que me voy a quedar dentro si sé lo que va pasar? Sé que lo único que quiere es ayudarme, pero aún así no tengo ganas de sermones. Me dirijo a la barra y cojo una bandeja de color negro, ahora es el peor momento de la noche… si bailar delante de los hombres con barba y puro es horroroso, que te toquen sin que tú puedas decirles nada, es peor.
— Eh tú — Me giro mientras noto como un hombre que apesta a alcohol me tira su aliento en la cara
— Da... da… dame...otro cubata. — sin dudarlo un segundo vuelvo hacia la barra dejando a aquel apestoso hombre lejos de mí. Abro la botella que se encuentra debajo de la barra cuando me fijo en que la puerta del bar se abre, y todas las ganas de estar allí vuelven a inundarme de nuevo. Ahora es mi oportunidad… son ellos. Es él. Cojo el baso del señor y lo pongo en la bandeja para llevárselo. ¿Dónde está? Empiezo a buscar al señor entre la gente. Creo que nunca había maldecido tanto a alguien por desaparecer de repente.
— ¿Te vas a beber tú sola el cubata o necesitas que le dé un trago? — su voz masculina penetra todos y cada uno de mis sentidos. Todo mi cuerpo se acciona
— ¿Me das un trago? — vuelve a susurrar cerca de mi oído — Yo me giro para mirarle y, efectivamente, el chico que antes pensé que no volvería a ver porque se había marchado, me está susurrando ahora.
— ¿Qué me das tú a cambio? — antes de decirlo discuto conmigo misma si sería lo correcto… pero ¿qué más da?. Solamente lo quiero para un polvo. Su amigo el rubio está unos cuantos pasos atrás, otra vez no para de mirar hacia todos lados. Parece como si buscara a alguien.
— ¿Qué quieres de mi? — su voz hace que vuelva a centrarme únicamente en él
— Varías cosas… pero, para empezar ¿cómo te llamas? — él sonríe .
— Justin ¿y tú?
— Sam — le entrego el cubata , él bebe un trago y me lo devuelve.
— ¿Nos dejamos de rodeos? — noto como se pone nervioso, la pierna no para de temblarle y eso me gusta.
— Vamos, entonces — empiezo a caminar mientras me alejo de él, tengo que coger una de las salas antes de que todas estén ocupadas. Esta tiene que ser mi noche. Noto como me deja de seguir por unos instantes… me giro para mirar qué está haciendo. Su amigo le tiene cogido del brazo y él le niega con la cabeza, mientras le hace fuerza para soltarse de su agarre y seguirme. Va a ser una noche muy larga.
— Da... da… dame...otro cubata. — sin dudarlo un segundo vuelvo hacia la barra dejando a aquel apestoso hombre lejos de mí. Abro la botella que se encuentra debajo de la barra cuando me fijo en que la puerta del bar se abre, y todas las ganas de estar allí vuelven a inundarme de nuevo. Ahora es mi oportunidad… son ellos. Es él. Cojo el baso del señor y lo pongo en la bandeja para llevárselo. ¿Dónde está? Empiezo a buscar al señor entre la gente. Creo que nunca había maldecido tanto a alguien por desaparecer de repente.
— ¿Te vas a beber tú sola el cubata o necesitas que le dé un trago? — su voz masculina penetra todos y cada uno de mis sentidos. Todo mi cuerpo se acciona
— ¿Me das un trago? — vuelve a susurrar cerca de mi oído — Yo me giro para mirarle y, efectivamente, el chico que antes pensé que no volvería a ver porque se había marchado, me está susurrando ahora.
— ¿Qué me das tú a cambio? — antes de decirlo discuto conmigo misma si sería lo correcto… pero ¿qué más da?. Solamente lo quiero para un polvo. Su amigo el rubio está unos cuantos pasos atrás, otra vez no para de mirar hacia todos lados. Parece como si buscara a alguien.
— ¿Qué quieres de mi? — su voz hace que vuelva a centrarme únicamente en él
— Varías cosas… pero, para empezar ¿cómo te llamas? — él sonríe .
— Justin ¿y tú?
— Sam — le entrego el cubata , él bebe un trago y me lo devuelve.
— ¿Nos dejamos de rodeos? — noto como se pone nervioso, la pierna no para de temblarle y eso me gusta.
— Vamos, entonces — empiezo a caminar mientras me alejo de él, tengo que coger una de las salas antes de que todas estén ocupadas. Esta tiene que ser mi noche. Noto como me deja de seguir por unos instantes… me giro para mirar qué está haciendo. Su amigo le tiene cogido del brazo y él le niega con la cabeza, mientras le hace fuerza para soltarse de su agarre y seguirme. Va a ser una noche muy larga.
|| Justin ||
— No me vas a impedir hacerlo, Niall — me intento librar de su agarre, pero él me vuelve a coger.
— ¿Estás seguro de esto? Justin... es tu primera vez — no hace falta que me recuerde de nuevo que es mi primera vez. Ese es el motivo por el que he venido aquí.
— Tienes que hacerlo con alguien que te quiera, con alguien a quien tú también quieras.
¿Ya estamos con el mismo rollo de siempre? Ahora no.
— Niall, si tú quieres perder la virginidad con la chica elegida, me alegro — hago una pausa — pero yo he decido esto. Ahora déjame — y sin pensármelo dos veces , vuelvo a seguir a la morena para ir a una de esas salas. Venga Bieber… tampoco será para tanto.
Cuando entro a esa sala la luz invade mis ojos, y lo primero que me da tiempo a ver es como Sam está dejando su teléfono encima de la mesa de noche, así que me dispongo hacer lo mismo mientras observo como todos los muebles son de color rojo pasión. La cama es lo suficientemente grande y está colocada justo a un lado de la habitación, enfrente hay un enorme sofá de color rojo en el que mi presa, en este caso Sam, está sentada. Trago saliva mientras dejo mi móvil al lado del suyo, y me doy cuenta de que son completamente iguales. ¡Justin! ¿Qué más da eso ahora? ¡Venga!. Los ánimos que me estoy dando a mí mismo hacen que me siente justo al lado de ella. Carraspea. Inseguro y por un impulso que tengo poso mi mano cerca de su entrepierna, acariciándola lentamente.
— ¿Tienes protección? — algo se remueve en mi estómago. Aunque parezca mentira me había olvidado de lo que venía hacer aquí. Saco mi pequeña cartera del bolsillo y cojo el preservativo que tengo escondido en la billetera
— Perfecto — Acto seguido noto como sus labios han cazado los míos. Me coge desprevenido, pero aún así soy capaz de seguirle ese intenso beso. Ella ahora mismo está subida encima de mía. Mientras me besa noto como se agita lentamente por encima de mí, haciendo que mi amigo se despierte por completo. Sus manos empiezan a vagabundear por mi pecho mientras ahora sus labios están mordiéndome el cuello.
— ¿Estás seguro de esto? Justin... es tu primera vez — no hace falta que me recuerde de nuevo que es mi primera vez. Ese es el motivo por el que he venido aquí.
— Tienes que hacerlo con alguien que te quiera, con alguien a quien tú también quieras.
¿Ya estamos con el mismo rollo de siempre? Ahora no.
— Niall, si tú quieres perder la virginidad con la chica elegida, me alegro — hago una pausa — pero yo he decido esto. Ahora déjame — y sin pensármelo dos veces , vuelvo a seguir a la morena para ir a una de esas salas. Venga Bieber… tampoco será para tanto.
Cuando entro a esa sala la luz invade mis ojos, y lo primero que me da tiempo a ver es como Sam está dejando su teléfono encima de la mesa de noche, así que me dispongo hacer lo mismo mientras observo como todos los muebles son de color rojo pasión. La cama es lo suficientemente grande y está colocada justo a un lado de la habitación, enfrente hay un enorme sofá de color rojo en el que mi presa, en este caso Sam, está sentada. Trago saliva mientras dejo mi móvil al lado del suyo, y me doy cuenta de que son completamente iguales. ¡Justin! ¿Qué más da eso ahora? ¡Venga!. Los ánimos que me estoy dando a mí mismo hacen que me siente justo al lado de ella. Carraspea. Inseguro y por un impulso que tengo poso mi mano cerca de su entrepierna, acariciándola lentamente.
— ¿Tienes protección? — algo se remueve en mi estómago. Aunque parezca mentira me había olvidado de lo que venía hacer aquí. Saco mi pequeña cartera del bolsillo y cojo el preservativo que tengo escondido en la billetera
— Perfecto — Acto seguido noto como sus labios han cazado los míos. Me coge desprevenido, pero aún así soy capaz de seguirle ese intenso beso. Ella ahora mismo está subida encima de mía. Mientras me besa noto como se agita lentamente por encima de mí, haciendo que mi amigo se despierte por completo. Sus manos empiezan a vagabundear por mi pecho mientras ahora sus labios están mordiéndome el cuello.
‘Tiene que ser con alguien que te quiera, y alguien a quien tú también quieras‘’ ‘’Justin… es tu primera vez’’ ‘’¿Estás seguro de esto?’’
Sus palabras se repiten todo el tiempo en mi mente.
‘’¿Estás seguro de esto?’’
‘’¿Estás seguro de esto?’’
Sus palabras se repiten todo el tiempo en mi mente.
‘’¿Estás seguro de esto?’’
‘’¿Estás seguro de esto?’’
¿Seguro que quieres hacer esto, Bieber? ¿Estás preparado?
Noto como su mano agarra fuertemente mi miembro y sin pensármelo dos veces, me separo de ella lanzándola a un lado del sofá.
— Esto es una broma ¿verdad? — ella se levanta esperando una respuesta, estoy nervioso, quiero salir de aquí… ahora.
— Lo siento, en serio — Voy hacia la mesita de noche y cojo mi móvil, saco mi cartera y le dejo cincuenta euros encima de la cama.
— Espera, no me puedes dejar así — dice ella. Y sin contestarle ni dignarme a decir una palabra salgo de la habitación cerrando la puerta fuerte la puerta.
No es que no me gustara, todo lo contrario, la chica me ponía, me ponía mucho. Pero supongo que el pánico me a jugado una mala pasada.
Busco a Niall por todos los rincones del Black Diamond. Necesito hablar con él, pero no lo encuentro. El muy capullo habrá cogido y se habrá marchado. ¿Por qué cuando más lo necesito no está? Salgo fuera del bar y voy hacia el aparcamiento para coger el coche, pero me doy cuenta de que tampoco está.
— ¡Bien, Niall! ¡Genial! ¡Gracias rubito! — estoy hablando solo cuando unas cuantas personas pasan por mi lado — Perfecto, ahora tengo que volver caminando… ¡Esto es la ostia!.
De mala gana empiezo a caminar hacia mi casa. Toda lata que veo tirada en medio de la acera se lleva una patada, mientras maldigo interiormente a mi mejor amigo. Me siento mal por haber dejado a esa chica así, y ahora que pienso detenidamente en ella, me arrepiento de no habérmela tirado. Estaba realmente buena, muy guapa. Y lo peor de todo esto, es que tendré que cancelar la cita con Brooke. O eso o permitir que me vea hacer el ridículo cuando lo intentemos. Doy pena, demasiada pena.
Noto como su mano agarra fuertemente mi miembro y sin pensármelo dos veces, me separo de ella lanzándola a un lado del sofá.
— Esto es una broma ¿verdad? — ella se levanta esperando una respuesta, estoy nervioso, quiero salir de aquí… ahora.
— Lo siento, en serio — Voy hacia la mesita de noche y cojo mi móvil, saco mi cartera y le dejo cincuenta euros encima de la cama.
— Espera, no me puedes dejar así — dice ella. Y sin contestarle ni dignarme a decir una palabra salgo de la habitación cerrando la puerta fuerte la puerta.
No es que no me gustara, todo lo contrario, la chica me ponía, me ponía mucho. Pero supongo que el pánico me a jugado una mala pasada.
Busco a Niall por todos los rincones del Black Diamond. Necesito hablar con él, pero no lo encuentro. El muy capullo habrá cogido y se habrá marchado. ¿Por qué cuando más lo necesito no está? Salgo fuera del bar y voy hacia el aparcamiento para coger el coche, pero me doy cuenta de que tampoco está.
— ¡Bien, Niall! ¡Genial! ¡Gracias rubito! — estoy hablando solo cuando unas cuantas personas pasan por mi lado — Perfecto, ahora tengo que volver caminando… ¡Esto es la ostia!.
De mala gana empiezo a caminar hacia mi casa. Toda lata que veo tirada en medio de la acera se lleva una patada, mientras maldigo interiormente a mi mejor amigo. Me siento mal por haber dejado a esa chica así, y ahora que pienso detenidamente en ella, me arrepiento de no habérmela tirado. Estaba realmente buena, muy guapa. Y lo peor de todo esto, es que tendré que cancelar la cita con Brooke. O eso o permitir que me vea hacer el ridículo cuando lo intentemos. Doy pena, demasiada pena.
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